miércoles, 18 de marzo de 2015

Ciclo Kamikaze Primera Edición 2015: desde Maschwitz al mundo

En la noche del sábado 14 me mandé con Mariano de Z-Estudio y Gustavo de Nuevo Arte Mezcla hasta Ing. Maschwitz, lugar que queda a 50 minutos en auto desde Retiro, para el primer Kamikaze del año. El ciclo es manejado por la gente de La Tumba del ALCA, Sello Cabello y Taller de Remedios, realizándose cada dos meses en el antiguo cine Gloria recuperado por la ONG Colectivo Cultural como un nuevo Centro Cultural en Maschwitz.

Ing. Maschwitz es un lugar muy interesante del Gran Buenos Aires porque tiene ese espíritu de lugar pequeño, alejado de la Ciudad Autónoma, y con un clima de gente que observa pero no rompe las pelotas. Claro, estuve ahí solamente unas horas y creo que estando unas horas, nadie puede molestar mucho.  Pero hablemos sobre Maschwitz, la ciudad pertenece al Partido de Escobar, que a su vez lo componen Garín, Matheu, Maquinista F. Savio, Belén de Escobar (encabezando el Partido) y Puerto Paraná.

En sí, el Partido de Escobar, y según la Dirección Provincial de Estadística de Buenos Aires,  tiene un volumen de 200 mil habitantes –¡guarda que tiré data! –. Ahora bien, Maschwitz tiene unos 20 mil habitantes; es decir, una décima parte de lo que es el Partido de Escobar que lo engloba. Cuando estaba con Gustavo “El Chileno” Cornejo y Mariano “Terremoto” Sánchez y hablábamos de lo que era la ciudad, yo no podía hacer otra cosa más que pensar en que Maschwitz podría ser pensado como un Berisso o un Ensenada de zona norte. Pero lo cierto, es que esta pequeña ciudad, tiene cualidades que va más allá de estas cuestiones. Por ejemplo, tiene una plaza que es cruzada por la Av. Villanueva y que en el trayecto que lleva ese ir en diagonal, nos encontramos con dos cabinas telefónicas que fueron reconvertidas en bibliotecas públicas, y nos muestran, sin getonearla, que es un lugar para gente que quiere vivir bien, sin las pelotudeces de los ruidos y el quilombo fantasmagórico de las grandes ciudades.

Me resultaría muy fácil envalentonarme hablando del conurbano y compararlo con la ciudad de los conservadores que hoy se esconden detrás de Macri, pero lo cierto es que un show en el conurbano es más interesante que toda la cháchara de Capital Federal. Muchos hablan de ir a tocar a Buenos Aires cuando la posta está en el conurbano, que es la fuerza que mantiene a la capital del país. Sin la gente del conurbano, Buenos Aires sería la mierdita con rico olor de la gente-bien. Pero no me olvido de mis amigos que desde Capital Federal luchan para que la cultura popular pueda seguir su camino; sé muy bien que es una lucha de todos los días contra quienes ven que desde la cultura se puede capitalizar lo que no es suyo. Hay muchas movidas culturales en Capital Federal, yo solamente conozco algunas y he hecho buenos amigos cuando he ido, pero lo cierto es que todavía se sigue persiguiendo a la cultura al punto de que mientras escribo estas líneas, me entero que el Zaguán Sur ha sido clausurado nuevamente.


HACIENDO PATRIA EN EL CONURBANO: Hacer un show como a nosotros nos gustaría

A riesgo de parecer un exagerado y mostrarme como un boludo nacionalista o ser como esos que no hacen un carajo y se regodean de la independencia ajena, lo cierto es que ir a un show fuera de mi ciudad y lejos de Buenos Aires, nos abría a todos nosotros la posibilidad de ver una movida propia y que ya viene con tres años de experiencia. Esta vez, nos tocó ver la primera edición del Ciclo Kamikaze en Maschwitz, organizado íntegramente por la gente de LA TUMBA DEL ALCA, TALLER DE REMEDIOS y SELLO CABELLO.

Son cosas curiosas, pero creo que hay cuestiones que salen porque uno las siente y no porque simplemente las piensa. El primer Kamikaze tuvo como protagonistas a SANTINO Y LOS HERMANOS ENEMIGOS (Maschwitz-Escobar, zona norte GBA), CARLOS ALONSO UNO-X-UNO (Muñiz, zona noroeste GBA), DISLEXIA FREE (¿Quilmes?-¿Temperley? ¿Lanús?, zona sur GBA) y ELCHO (Maschwitz-Escobar, zona norte GBA), y sin embargo, el sentimiento estaba en todos lados. No era una simple cosa pensada desde un lugar apartado que denota frialdad por la distancia entre los que gestionan la movida y el público que iba a verla, era todo lo contrario. Y como era la primera movida del año del Kamikaze, ciclo que se hace desde un corazón pensante y autónomo, la gente acompañó con una propuesta hecha por laburantes de la cultura. No había frialdad que se transforma en frivolidad, era la puesta en escena de cuatro propuestas distintas entre sí, pero que llevaba la posta de la autogestión.

Sin embargo, el Kamikaze también llevaba esa intriga que me había generado cuando le había hecho la entrevista a Emmo (ver acá) por la visita de LA TUMBA a La Plata en el ciclo SANGRE CALIENTE, de ver cómo era ese público que se había acostumbrado a las bandas instrumentales. No quiero tirarle demasiadas flores al ciclo, pero lo cierto es lo cierto. El 14 de marzo estábamos frente a un público que está acostumbrados a cierto nivel de bandas underground que no vaya solamente por la foto, un escenario más o cualquier parafernalia del éxito que siempre le endilgan a las bandas. Era un escenario en donde uno podía sentir que estaban expectantes de una exigencia mayor, de una necesidad de un proyecto que muestre una propuesta pulida, fresca y que tenga una dinámica propia sin miramientos a nuestras exigencias porque si hay algo más choto en estas movidas, es que esperen que el público les digan a donde ir. Lo importante es sentirlo, y lo que se vio en el Kamikaze fueron cuatro propuestas independientes de cualquier moda, circunstancia o escena.


DIFERENTES MOVIDAS EN EL VIEJO CINE DE MASCHWITZ: cuatro propuestas en dos escenarios

Una de las cosas más interesantes del lugar, era el viejo cine que en los años 40s era conocido como Cine San Martín, o Cine Conti como los lugareños lo llamaban por su fundador, Juan Carlos Conti. A fines de los 50’s, el cine cambia su nombre a Cine Gloria cuando un empresario porteño lo compra dotándolo de la tecnología de la época. Luego llegarían los 70s en que caería en la decadencia y sería abandonado. Hoy, ya hace unos años, se puede leer que la ONG conocida como Colectivo Cultural recuperó el viejo edificio dándole la vuelta de rosca de Centro Cultural. Ya con sus 4 años de gestión, y con LA TUMBA DEL ALCA y su ciclo KAMIKAZE, la noche brilló con una propuesta independiente de cultura popular en donde se aparejaron cuatro propuestas de alto contenido bonaerense en donde la gente fue llegando desde distintas zonas para acaparar los espacios que el viejo edificio proponía.

Básicamente cuando uno entraba por la puerta principal, se podía encontrar con una gigantografía de la fecha y una brecha en forma de camino que conducía donde las bandas estaban haciendo la prueba de sonido a la izquierda, más arriba funciona la radio comunitaria del Centro Cultural,  a la derecha los amigos de las movidas estaban hablando sobre el viaje hasta Maschwitz, si uno seguía derecho se podía acceder hasta donde era el espacio a cielo descubierto en donde cuando funcionaba el cine se hacían bailes y reuniones de la época. Ese espacio que tranquilamente podía ser ocupado para 400 personas, estamos hablando que el viejo cine tiene 800 metros cuadrados para utilizar, iba a ser usado para que Carlos Alonso – Uno x Uno haga su magia electrónica apoyados por unas proyecciones.

Recuerdo que esperando a que el show comience y hablando con uno de los chicos de ELCHO, Carlos Alonso pasa cerca de nosotros y les dice, como buenos baluartes de la cultura independiente, “sigan así, chicos… Sigan así.” Lo cual fue muy gratificante ver ese signo de camaradería que había entre los protagonistas y mostraba el espíritu de lo que iba a ser a lo largo de la noche.

Todo comenzó con SANTINO Y LOS HERMANOS ENEMIGOS. Primero fue la prueba de sonido, nos acercamos pensando que ya había arrancado –típica- y después nos dimos cuenta que era la prueba de sonido. Los hermanos Podestá y Santino en formato de power trío sonaron parejos, tenían la responsabilidad de abrir el show y atraer a la gente para que se vaya acoplando a lo que sería el resto de la noche. Hicieron la primer canción y Lucas Podestá pidió que nos acerquemos un poquito más, cosa que muestra otro tanto de cómo se manejan los tipos. El hermano de Lucas, Esteban Podestá, tiene una manera gruesa de tocar; se perfila en cada movimiento y cuando estalla con su fuerza es el momento en que empieza el show.

Luego vino el momento del dúo de Carlos Alonso, UNO X UNO, gente grande y de larga data en el under local oriundos de zona noroeste del conurbano. El lugar en donde ellos tocaron sus botones fue en la parte a cielo abierto del viejo cine y hasta allí se movió toda la gente del lugar. Era curioso ver que todos se iban acercando hasta donde el viejo cine tiene un espacio a cielo abierto con dos árboles a los costados; calculé a groso modo que es casi la mitad del viejo cine de Maschwitz, es decir unos 400 metros cuadrados de cielo abierto. Son interesantes las movidas que pueden generarse desde ese espacio a esta altura del año y lo cierto a todo esto, es que yo no sé nada sobre música electrónica. Para hablar de estas cosas prefiero que consulten la bibliografía que hay disponible sobre UNOXUNO, como “Gente Que No” que recopila las movidas que se sucedían en Capital y en el Conurbano en los ochenta. El libro está editado por Piloto de Tormenta y se puede conseguir acá, mientras que se puede leer una sinopsis acá y pueden ver un adelanto del capítulo dedicado a Uno x Uno acá.

Después vino DISLEXIA FREE. Son tres pibes que recién empiezan, y lo digo así porque parece que tienen un futuro impresionante, en guitarra-bajo-batería. La banda se compone por Adrian Mendieta en guitarra, Facundo Fernandez Alberdi en batería y Nicolás Calandriello en bajo. Los dos chabones que usan las cuerdas tocan con los ocho dedos de la mano dejando solo los pulgares para sostener el mástil. Es math rock pero ellos lo llaman tropicalmath; igual son maneras de presentar a la banda para quién no los haya escuchado. No hay que tomarse en serio los estilos ni encerrar a las personas en etiquetas; más con bandas como estos tres monstruitos que quizás quieran ir más allá de las propias estructuras típicas. Lo cierto, sin embargo, es que la banda sobresalió en la noche del 14 de marzo, los tipos mostraron que tienen una cintura muy aceitada y en ningún momento le pifiaron a nada. Y lo más importante de todo, tocan con el corazón. ¿Qué sentido tiene tocar bien si no le ponés amor a lo que hacés? Bueno, estos tipos de zona sur fueron hasta Maschwitz para mostrar su repertorio fresco y lleno de calor a un público, que ya hoy, es exigente.

A modo de cierre, tocaron los amigos de ELCHO. Los tipos son Daniel Bruno, guitarra y ruidos; Jerónimo Díaz Mauro, guitarra; Jeremías Juárez, saxo; Gastón Vallejos, bajo; Ezequiel “Lemon Pie” Ferraro, batería; y Jerónimo Mateos, Fliscorno (o en ingles flugelhorn). En junio de 2014 habían sacado un disco grabado de manera independiente de 6 tracks en poco más de 30 minutos, luego y bajo el ciclo Pieza Dedicada en su edición número 7, los tipos editarían su segunda placa de manera autogestionada de 5 tracks en poco más de 39 minutos.

A los pibes los había visto en La Plata a finales de octubre cuando tocaron en el hall de la facultad de bellas artes. Siempre quise verlos en vivo, y parte del asunto de estar lejos siempre me lo impidió. Pero viéndolos de cerca, con un público que los quiere y los trata bien –las puteadas es la manera en que la gente te quiere-, este sexteto salió al escenario a mostrar ese repertorio de jazz-prog bien rockero. Es una banda de pibes jóvenes pero que muestran que se puede hacer rock progresivo con huevos; tienen la virtud de mil de encaminar mil proyectos a la vez y lo mejor de todo es que son 5 o 6 pibes que tienen unas ganas de compartir con un público cualquiera su propuesta de rock progresivo.

Hoy la banda es apadrinada por la gente de LA TUMBA y lo tienen muy bien merecidos, porque son 5 o 6 pibitos que con sus cortos años pueden jugar en la primera de cualquier plantel. Me acuerdo que en un momento de la noche un tipo del público, mientras la banda estaba afinando los instrumentos después de dos o tres canciones, salta para decir “hace la de tarará tara tarará” dando muestras de lo que me hablaban los chicos de LA TUMBA cuando vinieron a La Plata en enero de que habían generado un grupo de gente que hoy está buscando bandas instrumentales.

Muchas gracias a los que me bancan para estar en las movidas, a Gustavo Cornejo y Mariano Sánchez por acompañarme 100 km hasta Maschwitz, a toda la gente de Escobar-Maschwitz que me abrieron los brazos como unos verdaderos amigos y en especial a los que me siguen leyendo.



PH DE PORTADA: Antonela Silvestri


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SANTINO Y LOS HERMANOS ENEMIGOS

SANTINO Y LOS HERMANOS ENEMIGOS

SANTINO Y LOS HERMANOS ENEMIGOS

UNO X UNO

UNO X UNO

DISLEXIA FREE

DISLEXIA FREE

ELCHO

ELCHO


2 comentarios:

  1. Mierda, dan ganas de pegarse una vuelta. El 60 te deja cerca?

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  2. a unas 10 cuadras, te bajas en el puente de maschwitz ( donde esta el carrefur) y le das derecho por la diagonal hasta la estacion

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