miércoles, 4 de marzo de 2015

Guillotina y Katon en Pura Vida (La Plata) {review de la noche}


En la noche del último día de febrero me tocó estar otra vez con los amigos de KATON en una nueva fecha de ellos en la cual habían sido invitados. Previamente esta fecha era bajo la firma del ciclo que manejamos con Alfredo de Gran Cuervo, pero por cuestiones de agenda laboral no se pudo concretar por lo que la reserva del primer turno de Pura Vida se la dejó a GUILLOTINA.

Ahora bien, como muchos ya se habrán enterado, el trío KATON me propuso ser manager de la banda, lo cual me pareció horrible en el primer momento y muy gracioso en el segundo momento. Lo cierto es que varias bandas han usado mis servicios, escasos pero concretos, de conocer alguna banda para recomendar e invitar a una fecha. Con esta modalidad nunca he tenido problemas y cosas así siempre me parecieron cosas muy interesantes para hacer. Pero el rol del manager para bandas que todavía no convocan a más de 100 personas por noche me parecía una real pelotudes, salvo ciertas excepciones. El caso de SURFING MARADONAS es, para mí, la excepción a la regla, ya que se trata de una banda conformada por dos tipos y siendo así siempre necesitan la mano de quién pueda ayudarlos para organizar una movida.

Pero KATON me invitaba a participar activamente de la banda y a pesar de que yo no quería saber nada con la figura de manager, los tipos me venían presentando a la gente como el representante. Quienes no pudieron ver cómo saltaba como leche hervida cada vez que me decía “el es el manager de KATON”, se han perdido un espectáculo muy gracioso.  Pero lo cierto es que me atraía seguir de cerca a la banda para poder ver cómo se generan las movidas y ver de qué manera puedo ayudar realmente. La banda siempre me gustó y cosas así pocas veces suceden cuando show tras show me confirmaban que están acá para sonar fuerte y hacer quilombo.

Con dos semanas estando atrás de KATON no puedo renunciar a la ética con la cual siempre me baje el sombrero cuando veía una banda tocar. Cosas así quiero hacer y espero poder estar a la altura. Por fortuna mía y de los chicos de KATON, hay bandas que todavía apuestan por no forrearnos la inexperiencia en el trato humano. Los tipos de GUILLOTINA se han portado de una manera ejemplar con nosotros y no puedo no reconocerlos cuando la banda tiene un prestigio muy importante en la Ciudad. Estas cosas hacen la diferencia en GUILLOTINA; ellos tienen el reconocimiento de la gente especializada, de músicos colegas y amigos, amigos de verdad, que están en las movidas y sin embargo no nos hicieron ningún problema cuando nosotros necesitábamos una segunda anoche. Encontrarse con bandas que no te hagan problemas y que no te corten la cara, son cosas que pocas veces nos va a suceder estando en el ambiente. Por ello, nosotros, KATON y yo, estamos agradecidos por la muy buena predisposición para con nosotros. Sabemos que las movidas se hacen en un circuito donde siempre nos vamos a ver las caras y gestos como los de anoche no vamos a olvidar.

Pero vayamos a los hechos. KATON y GUILLOTINA tocaban el primer turno del sábado 28 de
Fernando Quintela
febrero en Pura Vida, lugar que ya tenemos con varias banda amigas muy frecuentado y que debe ser uno de los pocos lugares de referencia en la ciudad donde siempre se cuida al músico por sobre todas las cosas. Como KATON era la banda invitada, de esto no hay que olvidarlo, iba a abrir la noche y después cerraban, como los campeones que son, los amigos de GUILLOTINA.  Sobre KATON he hablado muchas veces y creo que es tiempo de dejar a un costado cualquier observación que tenga de la banda hasta que encuentre algo nuevo para decir. Creo que lo importante de la noche del sábado fue GUILLOTINA.

GUILLOTINA es un trío poderoso de jazz fusión con muchos quiebres de tiempo en donde la explotan todo mal cuando lo combinan thrash metal con un rock progresivo de unos dientes apretados
Manuel y Fernando
y furiosos. Es un proyecto que nace de de la disolución de una de las bandas más prestigiosas que hubo en La Plata en los últimos 15-18 años llamada RAUKO y que se viene cocinando desde hace cuatro años cuando se encerraron en el estudio para preparar uno de los proyectos que más me reventaron la cabeza desde que los vi tocar una noche que Alfredo de GRAN CUERVO organizó su debut en el FESTIVAL ANTROPOMÓRFICO un jueves a la madrugada. Me acuerdo que cuando tocaron ellos la gente se agrupó frente al escenario y acompañó el nacimiento de uno de los proyectos más esperado por muchos. Luego pasaría el momento de verlos sobre el escenario del hoy cerrado-para-siempre MOURA BAR en el diagonal 74 un domingo a la noche después de un show de PICAPORTERS-KATON-AVE TIERRA en el Olga Vázquez el sábado anterior.  Fue interesante saber que anoche fue la tercera fecha de ellos y que yo había visto todos sus shows desde que comenzaron. Ciertamente no fui parte de la expectativa de estos monstruos de la laguna azul, sino que me encontré con que un montón de gente estaba muy ansiosa por este nuevo proyecto integrado por Federico Marques en bajo, Fernando Quintela (ex RAUKO) en batería y Manuel Ponce de León en guitarra. Me contaron también que en 15 días estarán publicando nuevo disco y que
Fernando y Federico
contará con el arte de Gustavo Cornejo, quien también se ha destacado por ser quien les hizo el trabajo de las caratulas a GRAN CUERVO y que fue un pilar fundamental en nuestra apuesta de enero de 2015 en el ciclo SANGRE CALIENTE. Todo parece ir viento en popa con GUILLOTINA, por lo que la noche del sábado iba a ser una de las primeras veces que tocaban en este año después de encerrarse en el estudio en el verano caluroso y pegoteado de enero último para dar luz a un nuevo material que llevara la firma GUILLOTINA en la parte frontal de un nuevo disco compacto. ¿Llevará en la caratula la firma de la banda? No lo sé, pero con el trabajo del chileno-que-todo-lo-puede sólo queda esperar una nueva obra de una banda independiente que le gusta el perfil bajo y que no anda con pelotudeses.

Ciertamente es una de las cosas que me gusta mucho de este nuevo proyecto que se cocinó desde
Federico
hace cuatro años en nuestra ciudad, y es que sean “callados”. Los tipos tienen ese aire romántico de hombres estoicos que no les importa los flashes de las cámaras, que están en la movida no porque sí, sino porque esa es su profesión y que no están apurados como cual adolecentes esperando debutar en la puerta de un cabaret barato. No son así, mi buen amigo. Ellos están acá para mostrarnos un pedazo importante de ellos mismos, algo que se trabajó y trabajó para dejar terminado una de las producciones más esperadas dentro de este ambiente cerrado de bandas locales.

El show de anoche fue distinto a las dos anteriores y estoy seguro que la próxima vez que toquen, será el domingo 15 de marzo también con KATON, será distinto también. Ellos se caracterizan por los constantes cambios de ritmos en un jazz-fusión que marca a fuego los punteos en base a tonos que el violero lleva y que la sección rítmica no se cierra solamente en la batería-bajo.

El trío tiene la virtud de llevarse de manera conjunta y se ve que los tipos quieren ir todos juntos hacia el mismo lado. Claro, cualquiera me dirá que eso lo hace cualquier banda, pero lo cierto y
Manuel
fundamental es que no todos lo hacen ya que muchas veces queda el violero zapando mientras que el bajo y la bata descansan en una base que puede o no ser potente. Pero todas esas cosas son abstracciones mías que no creo que sean lo importante de la banda. Quizás una de las cosas más interesantes que tiene GUILLOTINA es que el batero tiene la particularidad de estar buscando el sonido a los golpes y no estar solamente en el ritmo. Eso hace que quizás en un momento dado del show, veamos a Fernando Quintela ajustando los pernos de los toms para calibrar el sonido que busca la banda. Otra cuestión importante a destacar es la dirección que toma GUILLOTINA una vez que el show ha encontrado cierto desarrollo en la noche; los tipos tienen ese gustito por el thrash metal a lo DEATH llevando el asunto a un punto progresivo sin caer en esos aburridos, interminables y secadores de bolas que lo único que quieren demostrar es una exposición de música pomposa. Es decir, los tipos saben rockearla.

Me acuerdo que ese jueves a la madrugada, donde los vi por primera vez, entre el público había caído un chabón de esos que no está habituado a los shows de rock, que llevaba gorrita de visera y usaba el típico jogging combinado por unas “pepé bien pulentas”. Era el clásico pibe que escucha cumbia pero que se había topado con  GUILLOTINA arriba del escenario y lo loco fue ver que el pibito había sido abducido por este trío poderoso y del infierno al punto tal que las palabras que le salieron para arengar a GUILLOTINA fueron “dale dj, metele”, lo cual es el día de hoy que no puedo olvidar porque ha sido uno de los intercambios culturales más interesantes que vi en las noches que me pase viendo bandas. No me gusta ser el desdeñable tipo que critica un estrato social porque sí, pero si me gusta resaltar que un pibito que viene con una cultura totalmente distinta a los tipos de GUILLOTINA, se haya copado tanto en una noche cualquiera de un show de ellos. Lo cual habla muy bien del proyecto de Quintela, Ponce de León y Marques.


Fotografias: Gody Mex - Tamales Producciones
Más fotos sobre la noche: Guillotina - Katon
 


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